Me fui a mi
habitación, contenta de haber acabado mi día de trabajo. Había sido el más
largo y el mejor martes que podía recordar. Sólo era el mejor porque vi a mis
amigos en el almuerzo y después a Genaro esta noche.
Estaba tan feliz
a pesar de haber trabajado tuve la oportunidad de hablar más con él, su
preocupación por mis sentimientos me conmovió. Podía confiar en él. Sabía con
todo lo que tenía que me escucharía y prestaría atención. Sonaba como si yo le
gustase tanto a él como él mí. Su timidez y comentarios resguardados cuando le
conocí tenían perfecto sentido ahora. Estaba contenta de que estuviera más
relajado conmigo cada vez que pasábamos tiempo juntos, nuestra relación iba
avanzando y eso me gustaba.
Realmente era
algo bueno que mi hermano Mario se hiciera amigo de José en el gimnasio. Si no
lo hubiera hecho, no hubiera conocido a Mariana, Laura, y a Genaro, y yo
tampoco les hubiera conocido.
Es raro, como un
pequeño suceso puede enlazar la vida de varias personas. Deseaba que el verano
terminara pronto para poder dejar de trabajar y pasar más tiempo con mi novio,
a que bien sonaba esa palabra.
Al día siguiente
en el trabajo estaba pensando a qué hora iba a pasar Genaro por mí, tenía
tantas ganas de verlo, de abrazarlo, de pasar tiempo con él, salí de mis
pensamientos cuando vi que alguien se sentaba en mi sección, moví los pies tan
rápidamente como podía sin tropezarme, en el camino me tope con Alfredo pase
por su lado, Alfredo no podía entender la indirecta de que
yo no quería más que una informal amistad. De hecho, no lo comprendía ni cuando
yo lo decía en voz alta. O cuando Citlali se lo decía. Me reí recordando ese
divertido día de trabajo.
Por fin termino
mi turno y como siempre Genaro llego muy
puntual, íbamos caminando uno al lado
del otro, cada vez que le echaba un vistazo a Genaro, le pillaba mirándome y
sonriendo. Me daba esperanzas de que quizás sintiera por mí lo que yo sentía
por él.
Había dicho que
yo le gustaba mucho. Pero hoy me había dado cuenta de que yo sentía algo mucho
más fuerte por él. Quería pasar cada segundo con él. Cada vez que dejaba su
lado me sentía más incómoda. Me encontré preguntándome una vez más como esto
podía ser real, como él podía ser real.