Conozco a Laura desde los
siete años. Hemos pasado por todo, desde compartir una malteada, hasta el
descubrimiento del Push up. Juntas
hemos soñado con estrellas adolescentes. Tristemente me tuve que alejar de
ella a los 12 años, debido a que mis padres decidieron que yo tenía que irme
con mis abuelos a Hidalgo por una temporada. Por lo tanto, terminaría de
estudiar mi secundaria ahí. Me destrozó por completo.
En parte entendía por qué tenía que alejarme
de ella. Mis abuelos estaban ya muy viejos para estar solos en ese pueblo,
pero no comprendía por qué precisamente debía ser yo la que necesitaba
dejar todo para irme con ellos. Me sentía terriblemente mal. Había llorado
toda la noche, por lo que mis hermanos me decían que parecía muerta en
vida. Pero no se podía hacer nada más, solo aprovechar el poco tiempo que me
quedaba con ella.
Antes de irme, me encontré con
Laura y salimos a dar un paseo por el bosque. Nos dirigíamos a nuestro lugar
favorito, un pedacito de pasto, al cual acudíamos siempre juntas, cuando
estábamos tristes, cuando queríamos llorar por amar a las personas incorrectas,
para contarnos nuestras anécdotas; en fin para todo. Era nuestro lugar
favorito.
De regreso a mi casa pase por el
lugar donde Laura y yo solíamos jugar de niñas. Fue ahí donde hace 10 años
hicimos esta promesa.
Cuando yo te ponga esta
pulsera diré mi promesa y tú harás lo mismo conmigo -dijo-. Prometo ser tu
mejor amiga siempre, y estar contigo en las buenas y en las malas, siempre escucharte
y apoyarte. En el momento que tú te quites esta pulsera dejaremos de ser
amigas. Esta pulsera representa nuestra amistad y los cinco años, y muchos más
años que tendremos juntas, y así cada vez que tú observes la pulsera te acordarás
de mí, pensaras en mí, y sabrás que sin que importe el lugar donde estés, siempre habrá en
mi una amiga a tu completa disposición, la cual nunca te fallará.- dicho esto Laura me puso la pulsera que
tenía una D&L escrita por detrás.
Mi turno- dije- .Laura, prometo que seré tu más grande amiga, tu compañera fiel. Siempre te apoyaré, y si te equivocas estaré ahí para ayudar a levantarte de nuevo, a corregirte. Pase lo que pase me tendrás a tu lado siempre. En el momento que tú te quites esta pulsera dejaremos de ser amigas.
Con esa promesa en mi corazón, me fui a mi casa a terminar de empacar.