¿Cómo era
posible que mi color de piel no volviera?.Había intentado todo. Me puse a leer
un libro, pero ni eso pudo lograr que me olvidara de Genaro. Hice la cena más
temprano de lo normal, realice una pequeña parte de mi tarea, puse a
lavar mi ropa, intenté todo lo que se me pasaba por la mente. ¿Cómo era posible
que mi color de piel no volviera?
Ahora estaba aquí en el espejo del
baño viendo el color rojo profundo que había tomado mi piel y todo por él, por
Genaro. Me sentía frustrada, ¿cómo era posible que ya estuviera imaginando
cosas con él?, apenas lo conocía… ¿Qué rayos te pasa Daniela?. Esa era una buena pregunta.
-¿Daniela?... ya llegue.- .La voz de mi padre me salvó de una
discusión conmigo misma, bajé corriendo las escaleras para darle la bienvenida.
-Hola papá; ya hice la cena,
pondré la mesa y después te llamo a cenar. – el solo asintió y se fue a
la sala a ver un partido de béisbol.
Después de poner la mesa y todo lo
necesario para comer, le hablé a mi padre para avisarle que la comida estaba
lista. El apareció rápido y comenzamos a comer como era normal, en silencio, un
tranquilo y relajante silencio, que a ninguno de los dos nos molestaba.
-¿Conociste a los amigos de tu
hermano? – su pregunta hizo que todos mis intentos por olvidar ese
encuentro fueran una pérdida de tiempo.
-Sí.
-¿Te llamó la atención alguien en
especial? – esa pregunta hizo que mi rubor aumentara así que baje mi cabeza e
hice como si estuviera comiendo.
-Sí, se llama Genaro.
-Ya veo… es un buen muchacho. – Lo
dijo como si lo conociera y también hizo que mi curiosidad apareciera.
-¿Lo conoces?
-Sí, he hablado con el muchacho,
es un gran chico, es muy maduro para su edad.
Mientras me decía todo, lo que
había platicado con él acudía a mi mente de nuevo, y eso solo podía significar
algo, estaba más roja que un tomate. Ya había terminado de comer y si quería
evitar que viera mi cara, tenía que decir adiós.
-Bueno… buenas noches papá.
-Buenas noches Daniela. – me
levante de la mesa y subí a mi cuarto, ya me había bañado así que podía dormir
un rato, aun sentía la cara roja.